Me froté los ojos para poder verlo con más claridad.
Me senté en la cama aún dormida. Miré a Kiyoshi y me quedé embobada, pero en
ese momento me miró de reojo y yo enseguida aparté la mirada de golpe
sonrojada. Al ver esa reacción sonrió y volvió a mirar el televisor.
- ¿Qué estas mirando?
- No estoy seguro, solo veo que esa mujer rubia no
para de gritar a toda la gente del plató, me duele la cabeza de tanto
escucharla. – Apagó la televisión.
Me reí.
- Ese es el programa más basura que puedes ver, no se
porque te gusta tanto. – Me levanté de la cama.
- Kiyoshi tengo que ir a comprar, así que quédate aquí
quietecito y no toques nada. – abrí la puerta para irme.
- Espera yo boy con tigo.
- Como quieras.
Salimos de casa y nos dirigimos al supermercado, al
llegar a la entrada me fijé que Hiro estaba en unos metros más lejos de la
entrada. Lo miré, y él me volvió la mirada y se sorprendió al verme con
Kiyoshi. Entramos a la tienda.
- Esto es impresionante. – Dijo Kiyoshi asombrado.
- Como si fuera la primera vez que vienes. – le dije
sarcástica cogiendo un cesto.
Miré a Kiyoshi, que agacho la cabeza y la giró hacia
el otro lado avergonzado. Me dí cuenta de que metí la pata.
- ¿Lo es?
Kiyoshi asintió.
-¿Nunca has ido a comprar? – De mientras caminábamos
por los pasillos.
- No, siempre va mi mayordomo o las doncellas. –
Mirando las estanterías.
- Oye
Kiyoshi, ¿Tú alguna vez sales de casa?
- SI,
pero no suelo salir mucho, solo salgo cuando tengo cosas fuera de allí.
Que
extraño se me hacia oír a una persona que nunca sale de su casa. Pero lo dejé
estar, porqué a lo mejor volverá a meter la pata. Al salir al supermercado
alguien me agarró del brazo. Me giré para pegarle con la bolsa de la compra,
pero me detuve al ver que era Hiro.
-
¡Suéltame!- me solté de su agarre. ¿Se puede saber que quieres?
-
Tenemos que hablar. – Dijo muy serio.
- Ah
y ahora me quieres hablar, pues lo siento estoy muy ocupada. – y me giré hacia
el otro lado.
Me
volvió a agarrar el brazo y me arrastró hacia él. Kiyoshi miraba con un rostro
indiferente.
- Un
momento, espera aquí. – Le dije a Kiyoshi antes acabar arrastrada por Hiro.
Nos
alegamos unos cuantos metros de Kiyoshi, Hiro no quería que él nos escuchara.
Esto ya me comenzaba a cansar.
-
¿Qué demonios quieres?
-
¿Qué estás haciendo con él? – su tono de voz era diferente al que solía hacer.
-
Nada que a ti te importe.
- No
quiero que estés cerca de él.
-
¿Porqué tu lo digas? – le dije enfurecida.
-
Hazme caso, es peligroso que estés con él.
- ¿y
desde cuando te tengo que hacer caso? ¿Es que siempre tengo que hacer lo que tú
digas?
-
¿Tienes algún problema? – dijo Kiyoshi de repente.
- El
problema eres tú. ¿Por qué no te vas a tu casa y nos dejas en paz? – Gritó Hiro
a Kiyoshi.
-¿Te
sientes amenazado? – hizo una sonrisa malvada. – Das lastima. Vamos Umiko, aquí
no tenemos nada más que hacer.
Kiyoshi
me rodeó con los brazos apoyándose en mis hombros, y le miró con una sonrisa
triunfante.
Hiro
molesto crujiendo los dientes, se puso las manos en los bolsillos y se marchó.
Cuando
estábamos a medio camino suspiré:
-¿Por
qué Hiro se comporta como si fuera un crío? Es muy molesto.
- Le
da rabia que esté con tigo, tiene celos de mí.
-
¿Celos te ti? ¡Pero si me comporto con los dos igual!
-
¿Pero aun así me prefieres más a mí no?
-¡NO
PREFIERO A NINGUNO DE LOS DOS! ¡SOYS TODOS UNOS PESADOS! – dije indignada.
- Di
lo que quieras. – me miró con una mirada asesina.
-
¡Kiyoshi no seas así con migo! – Repliqué indignada.
Llegamos
a casa y me puse enseguida a preparar la comida. Le pregunté si quería comer
pero no quiso. Como lo vi un coco aburrido decidí enseñarle mi portátil. Es
aquí donde creo que metí la pata asta el fondo.
- Un
ordenador. – me dijo, mirando lo que llevaba en las manos, muy poco entusiasta.
-
Si, es un portátil. Con él puedes hacer
diversidad de cosas. Puedes escribir, jugar, navegar por Internet…
- Se
lo que es un ordenador Umiko. – Dijo frunciendo el ceño.
-
Bueno, toma así no te aburrirás tanto en la espera. – Le dije con una sonrisa
falsa.
-
Tranquila no me aburro, todo esto es muy interesante. – Respondió sorprendido.
-
Insisto. – Cogí el portátil con intención de ponerlo en la mesa.
- Dije
que no quiero este trasto. – lo apartó con las manos.
-
¡Pero si no lo has probado! – Intenté colocarlo en la mesa pero él no paraba de
apartarlo con las manos con fuerza a si que al final se rindió.
-
Agh… está bien… si de esta manera te callas y me dejas tranquilo…
- A
si me gusta. – Sonreí
- Oye
ni que fuera un perro, eso lo será tú amigo, que queda muy bien. – dijo borde.
-
Vale, vale no te enfades.
-
Enciéndemelo. – Dijo señalando a la computadora.
-¿Eh
como? ¡Ábrelo tú solo!
Entonces
me lanzó una mirada asesina.
-
¡Vale! ¡Vale!– Y le di al botón de encendido.
-
¿Eh? ¿Ya esta?
-¿Sí,
que te creías?
-
Nada.
-
¿Quieres que te ponga también el buscador de Internet señorito? – le dije en
tono burlón.
- No
hace falta ya lo se hacer yo solo. No necesito ayuda.
- Si
claro… bueno si quieres algo yo estaré por aquí.
Yo me
asomaba a la sala de estar para ver que hacia, era muy divertido porque no
sabia utilizarlo. Vi que abrió todos los programas del ordenador, asta que al
fin encontró el buscador. Como vi que más o menos ya sabía como manejarlo, lo
dejé en sus asuntos, pero poco duró la tranquilidad. Al rato, comencé a oírlo
suspirar y a oír golpes, me alarmé. Cuando me dirigí a la sala de estar vi a Kiyoshi levantado discutiendo con la
máquina.
-
¿Qué pasa Kiyoshi? – Pregunté preocupada.
-
¡Este maldito trasto no va!
-
Tranquilízate no hace falta ponerse a si.
-
Dice que no responde. ¡YO SI QUE NO VOY A RESPONDER! ¡FUNCIONA! ¡YO SI QUE TE
VOY A DAR ACCESO DENEGADO PUÑETERO TRASTO! Mi paciencia tiene SUS LIMITES ¿ME
OYES? ¡AH! ¡Y sin funcionar! ¡YO ME LO CARGO! ¡TE JURO QUE VA A MORIR!
Kiyoshi
comenzó a darle golpes a la computadora y a apretar sucesivas veces la tecla
‘’Enter’’ a si que tuve que apartarlo de allí como pude, tenia miedo de que le
pudiera pasar a mi portátil.
-¡Kiyoshi!
¡Casi lo rompes! ¡He dicho que te calmes!
- ¡Él
empezó primero, maldita máquina del diablo!
-
¡Hombre si abres todos los programas no me estaña que se bloquea todo!
- ¡Y
yo que sabia!
- Eres un peligro. – Cogí el ordenador y me
dirigí a la habitación.
La
silla estaba mal colocada y me tropecé con ella. Me caí al suelo. Me caí al
suelo con el portátil en las manos. El portátil se rompió, se podía
diferenciar, en el teclado por un lado con las teclas salidas de su lugar, y
por el otro la pantalla con una fisura
en el medio.
Empecé
a llorar. Kiyoshi asustado, fue corriendo a ayudarme a levantarme del suelo y
me hizo sentar en el sofá.
-¿Uniko
estás bien?
- No…
se me ha roto el ordenador y ¿ahora que hago? No se puede arreglar esta muy
mal. – Dije ente sollozos.
- Te
pido disculpas. Perdí la compostura, estoy apenado por ello.
- Da
igual no importa… tendré que llamar a mi padre… uff se va a poner como una
fiera cuando se entere. – Cogí el teléfono y marqué el número de mi padre, pero
Kiyoshi me detubo.
- Yo
te compraré uno nuevo.
- ¿Lo
dices en serio?
-
Claro, fue mi culpa que le pasara eso.
-
Gracias pero no hace falta ya llamaré a mi padre.
- Te
compraré el más caro.
-
¡Vale!
- Que
rápido cambias de opinión.
-
Pobrecito como ha acabado al final… - Dije mirando el portátil.
- Sí,
al final lo has roto.
Comenzamos
a recoger los trozos del ordenador y a guardarlos en una caja. Cuando acabamos
de recoger todos los pedazos del ordenador, miré hacia la cocina que salía un
humo negro. Me alarmé.
-
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH – fue corriendo hacia la cocina que estaba llena de
humo.
Me
tapé la boca con la camisa, para no asfixiarme con el humo y apagué el fuego y
abrí la ventana. Kiyoshi comenzó a reír disimuladamente.
- ¿Se
puede saber de que te ríes?
- lo
que te pasa a ti, no le pasa a nadie. – dijo con un tono burlón.
- ¿Y
de quién es la culpa? – dije enfadada.
- Yo
no tuve nada que ver con esto.
-
Claro que si, sino hubieras empezado a gritar al ordenador como un loco nada de
esto hubiera pasado. Ahora me he quedado sin ordenador y comida.
-
Tranquilízate yo te invito a comer y luego te compro el ordenador. – Dijo
tranquilo.
-
Claro como tú quieras…
Al
final salimos de casa. No se como me lo montaba pero siempre que estaba con él
o con Hiro acababa siempre en problemas. Me invitó a comer a un restaurante
caro y lujoso de la ciudad. Aproveché para
comer todo lo que me gustaba, ya que pagaba él, pero tampoco me pasé. Añe
salir de allí me quedé descansada.
-¿Ya
estás más tranquila?- Kiyoshi me sonrió, y no se porque yo me sonrojé.
- Sí,
gracias por haberme invitado a un sitio tan caro. – Agaché la cabeza avergonzada.
- ¿Te
apetece algo más?
- ¡Un
Helado!
- No
te contras ni un pelo. – Se rió.
-Nos acercamos
a mi heladería preferida, pedimos unos helados. El mío era de chocolate y
vainilla, mientas que el de Kiyoshi de pistacho.
- ¿A
que están buenos?¿ Esa es mi heladería preferida. – Le sonreí.
- Si está
muy bueno, déjame probar el tuyo. – Dijo Kiyoshi acercándose a mi le dio una
lamida a mi helado.
- ¡EH!
¡Mi helado! ¡No te lo comas!
-
bah, el mío esta más bueno.
- ¿A
ver?- probé el de Kiyoshi. –¡Aagh que asco!- lo escupí todo.-¿ Cómo puedes
comer eso?
-
Pues a mi me gusta.
A
varios metros vi como se acercaban mis amigas Kisa y Aki , y recé con todas mis
fuerzas que no nos vieran, pero resultó imposible, y al ver que me acompañaba
un chico se pusieron euforias, para no decir histerias.
-¡Umiko!-
dijeron las dos a coro mientas se acercaban corriendo.
-¿ Y
ese chico? – Aki miraba a Kiyoshi.
- ¿Es
tu novio? – Añadió Kisa.
- Que
novio más guapo tienes. – Se acercó a Kiyoshi para verlo mejor. – Estoy celosa.
- Que
suerte tienes eh, pillina. – Kisa me daba codazos.
- ¿Quien
iba a decir que una chica como tú iba a pillar a un bombón como este?
- ¡Aki!
¿Que quieres decir con eso? – dije indignada. – Además él no es…
Kiyoshi
me cogió por hombros y con una sonrisa dijo:
- En
realidad no somos novios, ella no puede tener a alguien tan hermoso como yo, a
pesar que de verdad lo desea…
- ¡Quita!
¿A que te refieres con eso? ¡Eso es mentira! Solo somos amigos…
- As visto Kisa, es solo un amigo… aún tenemos posibilidades.- Aki
empezó a reír.
- En fin… bueno kisa, Aki este es Kiyoshi, un amigo mío. – Remarcando la
última frase mirando a Kiyoshi.
- Mucho gusto. – Kiyoshi sonrío a las chicas.
- I-igualmente. – Dijeron avergonzadas.
-Bueno chicas, ¿ya hablaremos luego vale? Es que tenemos un poquito de prisa.
- Claro, ¿Ya nos contarás eh? Que os vaya bien. Adios Kiyoshi. –Aki se
despidió de él de una manera dulce.
- ¡Adiós! – Dije rápidamente antes de que ‘’él’’ pudiera decir algo. Cuando
se fueron suspiré. Entonces miré a Kiyoshi. – ¿¡Se puede saber porque les dices
esas cosas a mis amigas!?
- No se, bueno ¿vamos a por el ordenador o que?
- ¡Si vámonos ya!
Entramos a la tienda de
aparatos electrónicos. Esperaba que la reacción de Kiyoshi fuera algo
sorprendente al ver tanta maquinaria y que se volviera loco, pero en realidad
me decepcione un poco, porque él se mostró indiferente.
- ¿Dime, cual quieres?
- Me
gusta ese negro, pero también el blanco y el plateado… no se por cual decidirme.
-
Decide rápido yo voy a hablar con el dependiente ¿vale?
Comencé
a mirar uno por uno los ordenadores pero no había ninguno que me llamara la
atención.
- Kiyoshi
no se cual coger.
- El
plateado es el viene equipado con un
procesador Core i5 de segunda generación y un disco duro con gran capacidad
para almacenar todo tu contenido multimedia. Con 4Gb de RAM y con una tarjeta
gráfica nVidia GeForce con 2Gb de memoria y aparte te ofrece un alto
rendimiento con lo que podrás sacarle el máximo partido a tus tareas.
- ¿Como
sabes todo eso?
- Me
lo ha dicho el dependiente ¿porque?
-
Porque la mitad de lo que has dicho no se ni que son.
- ¿No
sabes que son? esto es todo lo que tiene este portátil.
-¿Sabes
todo eso y no sabes ni encender un simple portátil?
- No cambiemos
de tema. ¿Lo quieres o no?
- Si
si , venga cómpralo ya.
Mientras
fuera de la tienda…
-¿Tío
se puede saber que haces?
- Cállate,
que estoy muy ocupado. –Está mirando la tienda escondido en un matorral.
- ¿A
quién espías?
- A
nadie… lárgate.
-Espías
a tu amiga ¿eh?
-
Joder tío que pesado eres. ¡Si la estoy espiando y que!
- Me
muero de hambre y aquí me aburro, vamos a otro sitio.
- Como
odio a ese pijo en serio, lo odio a muerte.
- Venga,
vamos, Venga, vamos, Va, vámonos, venga… - Le estira de la sudadera, pero el ni
se inmuta.
- Grr
le odio, que confianzas tiene con Umiko, claro como esta forrado el tío le
compra todo lo que quiere…
- Y tú
estás pelado.
- Si tío
no tengo ni para comprar pan. ¡Mieda! ¡Me ha visto el pijo! Larguémonos.
-
Umiko as visto este móvil es como un portátil en miniatura.
-
Kiyoshi no hace falta que me gires de golpe, ya lo se hacer sola, y si ya lo he
visto, venga vámonos.
Salimos
de la tienda ya era bastante tarde. Nos dirigimos para mi casa.
- Muchas
gracias por comprarme un ordenador nuevo. – Estaba feliz.
- De
nada, a sido un placer, por tantas molestias que te he causado.
- ¿Cómo
puedo agradecértelo?
- Con
que te haya gustado es suficiente.
- No,
lo digo en serio como puedo agradecerte lo del ordenador y que me hayas invitado
a comer?
-
Bueno si insistes… - Se puso a pensar. – Ah ya se.
- ¿Cómo?
-
Mañana te volveré a ir a buscar. Considéralo una segunda cita. – Sonrió.
- ¿Eh?
¿Bueno vale a que hora?
- ¿A las 15:30 te va bien?
- Si,
perfecto.
Entonces
cuando llegamos Kiyoshi no paraba de mirar de lado a lado como si buscara algo.
-¿Kiyoshi
éstas buscando algo?
- No,
nada.
- Que
raro eres. – Susurré.
- ¿Decías
algo?
- ¿Eh?
No nada, bueno asta mañana.
-
Igualmente. – Sonrió.