A Hiro le sangraba el pecho y tenia pequeñas herida en los
brazos. Lo acosté en mi cama, le cure las heridas y le puse varios vendajes.
Cuando se dormía parecía otra persona, incluso siendo él, parecía una persona
amable y buena, como un ángel. Me fui de la habitación sigilosamente, para que
Hiro no se despertar y pudiera descansar. Mi ropa estaba toda manchada de
sangre al igual que mis brazos y piernas. Entre en el cuarto de baño. Me duché
y me cambie de ropa. Después cogí toda la ropa manchada de sangre, incluyendo
la de Hiro, y la puse dentro la lavadora. Me tiré encima del sofá, y me tape
los ojos con el brazo. No podía sacarme esa horripilan te escena de mi cabeza.
Intenté dormir, pero me resultó imposible, esa escena rebotaba en mi cabeza, al
igual que una pelota contra una pared. Me levanté del sofá, y me dirigí a la
cocina. Cogí un vaso de agua, que me lo tome de un solo trago. Tenía que pensar
en otra cosa, así que me volví a sentar en el sofá, puse los documentos de mi
"móvil" encima de la mesa de café. Empecé a mirarlos otra vez, y
finalmente me quede dormida.
Me desperté, a causa de los rayos de sol que me daban en los ojos, abrir los ojos con dificultad, me levante y abrir las cortinas de golpe, que casi me quedó ciega a causa de la luz. Me acerque a la habitación, y abrir la puerta con cuidado. Hiro seguía dormido. Me acerque a él, le cambie los vendajes, con cuidado para que no se despertase y lo abrigue con la manta, para que no pillara frió. Salí de la habitación. Me fui a la cocina, desayune y me prepare, para salir en busca de mi objetivo principal. Le dejé una nota a Hiro para que no se preocupara por mí. Subí al metro para dirigirme al lugar. Al llegar fui a la dirección que marcaba en una hoja, pero para llegar a las centrales nucleares, primero debía travesar un bosque bastante espeso y oscuro.
-Porque todos se esconden en sitios tan terroríficos- suspire y me adentre en el bosque.
Ese sitio no era tan terrorífico como pensaba, era un sitio bastante tranquilo, aun así asustaba lo suyo. Oí un ruido, y me sobresalte.
-¿Quien anda allí?- dije temerosa.
Un búho salio de la nada, sobre volando mi cabeza.
-Pero si solo era un búho-pensé.
Me gire para volver a remontar mi camino, pero estaba allí plantado delante mio.
-¡Aaaaah!- me asusté-Pretendes matarme de un infarto o ¿que?
-Que mala eres. Dejándome solo dentro de una habitación de una chica. No te vas a librar de mí tan fácilmente.
-No me digas que...Eres como la peste de una vaca, nunca se liberaran de ella.
-Jollín, ¿porque tenias que poner precisamente ese ejemplo? ¿Insinúas algo?
-Tu ropa huele a muerto.
-Bueno, venga vamos por lo que estamos. ¡A por ese friki!
-¿Como que "vamos"? Te recuerdo que por tu culpa no paro de tener problemas.
-No sobrevivirías un día sin mí.
-Dime, ¿porqué siempre acabamos igual?- dije cansada.
-Por que me preocupo por ti, y no quiero que e pase nada- dijo mientras me ponía el brazo sobre los hombros.
-¡Quita estorbo químico!- me aparte de él.
-¿Porque eres tan mala conmigo?
-Ya sabes la respuestas...-me gire, y empecé a caminar.
Hiro empezó a seguirme. Llegamos al frente de una valla, detrás de ella estaban las centrales eléctricas.
-¿Estarán electrificadas?-Hiro se acerco.
-No lo se, vamos a probar- cogí a Hiro por el brazo.
-Oye, ¿que haces?
-Voy a probar a ver si están electrificada- lo lancé contra la valla.
Entonces se giro rápidamente, se puso detrás mió y me acerco a la valla.
-¿Seguro que quieres probar si lo esta?-me empujo cerca de la valla, asta el punto de que casi la rozaba.
-¿Sabes que te odio?-dije enfadada.
Entonces se acerco a la valla, y la toco.
-Ves, no pasa nada. -dijo con esa sonrisa odiosa.
-Ya veras como no pasa nada -levante la mano, y empujé la cabeza de Hiro contra la valla.
-¡Ai!- grito de una manera burlona.
-Creo que esa marca de la valla en tu cara, te queda muy bien, pareces mas geométrico y todo-reí.
-Parezco idiota. -rechistó.
-No lo pareces, lo eres. -remarqué.
Entonces salte la valla, y fui en busca del científico, pero ni rastro. Los buscamos por todos sitios donde se podía acceder, pero ni rastro de ese hombre. Al final nos cansamos de buscarlo, así que nos fuimos de allí.
Volvimos a mi barrio, dimos una vuelta y volvimos a mi casa. Estábamos muy aburridos. Yo miraba los documentos para ver donde podía encontrarle, pero nada.
-Bah, no hay nada en la tele- dijo Hiro sentado en el sofá, como Pedro por su casa-Oye, ¿que pelis tienes?
-Mira en ese armario.- le señale el armario.
Se dirigió al armario, y empezó a rebuscar. Al cabo de 5 minutos...
-Ya las he visto todas.- refunfuño.
Se sentó en el sofá. 5 minutos mas tarde...
-Tengo hambre...tienes algo para picar
-Ve a la cocina, seguramente habrá algo-dije un poco molesta por sus quejas.
Se dirigió a la cocina, y volvió a salir de allí.
-Tengo sed...
-Pues si abres el grifo saldrá agua, solo tienes que coger un vaso y beber- ya me cansaba.
Después de estar en la cocina, vete tú a saber que hacia, se volvió a sentar al sofá.
-Necesito ir al baño, pero no tengo ganas de levantarme...
Finalmente se levanto mientras yo lo observaba de reojo, entro en el baño.
-¿Es que no piensa irse nunca?- pensé mientras suspiraba.
Salió del baño y se volvió a tirar en el sofá como un perro. Al cabo de 20 minutos mas tarde...
-Me aburro...hacemos algo para divertirnos...
Me canse de sus tonterías.
-Umiko...
-¡Ya vale! Estoy cansada de tus repentinas quejas cada 10 minutos- dije cabrada- ¿Que te crees que estas en tu casa?
-Si...
-Como estas en tu casa...-lo agarre del brazo, lo eche al balcón y cerré la puerta.
-¿Que haces?- intento abrir la puerta.
-Al balcón como los perros, hasta que te calmes-cerré las cortinas.
Me senté al sofá, ahora todo estaba muy tranquilo, ya no se escuchaban sus repentinas quejas. Al cabo de 20 minutos me levante y me dirigí al balcón. Abrir la puertas, para dejarlo entrar...pero ya no estaba, cosa que me extraños, pero no le di importancia. Me dirigí a mi habitación, pero allí estaba Hiro, encima de mi cama, comiendo mis preciados mikados.
-¿Como has entrado aquí?-le lancé una mirada asesina.
-Por la ventana...-seguía comiendo los mikados.
-¿Están buenos mis mikados?-estaba cabrada, se había pasado de la ralla.
-Si, están muy buenos. -dijo tranquilamente.
Lo cogí por el cuello y lo estampe contra la pared.
-Los mikados son sagrados en esta casa.
Entonces empezó a sonar un móvil, mire al mió, pero resulto ser el de Hiro.
-Es el tuyo-le dije vacilona.
Entonces fue corriendo hasta la sala, pero cuando lo cogió ya habían colgado.
-¿Quien era?-le dije curiosa.
-Ni idea, sale un número muy raro.
-Ay si, un número rarísimo que extraño...
-Me parece que es el número de alguna cabina de teléfono. Quien en su sano juicio usa una cabina de teléfono... ¡Oh no mierda! ¡Voy a morir!
-Hiro no entiendo nada de lo que dices... ¿Se puede saber quien te ha llamado?
-Beh...Se habrán equivocado.
Al cavo de un rato volvió a sonar. Entonces esta vez lo cogió. Por la expresión de su cara, parecía algo importante, cuando acabo de hablar se preparo para marcharse.
-¿Donde vas?
-La banda me llama, me voy ya.
-Estás herido, no te aconsejo que vayas.
-Tranquila volveré, no hace falta que me esperes.
Pasaron hora y horas, pero al final no apareció en todo el resto del día, ni siquiera la día siguiente. Se me hacia raro ya que siempre estaba cerca molestando, y ahora al estar ausente estaba todo mas tranquilo, pero también muy solitario. Me hizo preocupa un poco.
Decidí ir a dar una vuelta por el barrio, y me encontré con unas amigas del instituto. Me quedé a hablar un rato. Solo conocía a Kisa y Akiko que era con las que siempre quedaba para ir a comer y para pasar un rato divertido. No quedaba con ellas, desde que empezaron las vacaciones. También había una chica que se llamaba Neru, que la conocía de vista pero nunca hablaba con ella.
Ellas me comentaron que esta noche había una fiesta en el centro de la ciudad, y me invitaban a ir, pero al principio no tenia planeado salir por la noche, pero al final me anime y salí con ellas.
Fuimos a un lugar abierto, parecía un parque pero no preste mucha atención a eso. Yo ni siquiera sabía quién había organizado la fiesta. Entube hablando con mucha gente, pero no recordaba a ninguna. Solo a Neru, que estuve un buen rato escuchando sus penas por culpa de los hombre. Al cabo de un rato todo se revoluciono un poco. Los chicos parecían que se aburrían así que empezaron a beber. Al cabo de unas horas estaban todos muy mal, incluso yo. Yo solo probé un poco, pero era una bebida tan fuerte, que me hizo sentir muy mal, como mareada. A ese punto yo ya lo veía todo borroso. Recuerdo que nos detuvo la policía, tuvimos que dar explicaciones y por unas extrañas causas, al final acabe con Akiko y Neru, en casa de Kisa. La verdad que aquellas dos no las vi en toda la noche pero me dijeron lo que ocurrió, se ve que dos o tres personas acabaron ingresadas en el hospital.
-Bueno ya les esta bien por pasarse con el alcohol-dijo Kisa.
-En realidad no les han ingresado porque hubieran bebido mucho, sino por otra cosa-dijo Akiko.
-¿A que te refieres?-gritamos todas.
-Me refiero a que todas las victimas tienen algo en común. Todos están hemofílicos.
-¿Cómo?
-Chicas, me refiero a que tienen una insuficiencia de sangre.
Eso me choco mucho, insuficiencia de sangre. Solo había una cosa en el mundo que podía causar eso. Vampiros.
-Chicas, me tengo que ir-dije apresurada
-¿Cómo? ¿Porqué?-dijeron al unísono.
-Tengo cosas que hacer, mañana temprano-mentí-Pero podemos quedar otro día. -Me levante.
Me fui de allí corriendo a toda prisa, corría a toda prisa, era de noche y llovía. Solo podía pensar en esos chicos, muchas preguntas me venían a la cabeza. ¿Y si habían sido mordidos por vampiros? ¿Por la banda de Hiro? ¿Hiro podía ser capaz de haberles hecho esos a chicos inocentes?
Aunque Hiro era capaz de muchas cosas, no era capaz de hacer daño a gente inocente ¿o si? En ese momento mi cabeza daba vueltas, demasiados pensamientos, preguntas sin resolver, no podía pensar con claridad. Cada vez me encontraba peor. Me apoye de espaldas a un árbol que tenia cerca. No había nadie en la calle, pero era de esperar, de noche y con esa lluvia, que tarado saldría, a espera, yo. La cabeza me daba vueltas, y me costaba respirar, empecé a verlo todo borroso. Lo último que recuerdo, es que una figura oscura se acercaba a mí.
-¿Quien eres? ¿Que quieres?-dije aterrorizada.
No me dio tiempo a escuchar su respuesta, que me desplome en el suelo.
Me levante en el mismo lugar que esa noche. Deberían ser entre las cinco y las seis de la mañana porque ya empezaba a aclararse el día. Entonces me levanté y oí un ruido que provenía de los árboles. Como me extrañe por el ruido comencé a zarandear uno de los árboles. Entonces cayó algo con un sonido muy fuerte. Me asusté.
-¡Auch!...Eh...¿Cómo? ¿Ya es de día?
-¡Hiro! Se puede saber ¿que haces aquí?
-Pues dormir como tú...
Entonces lo cogí por los hombros y lo empecé a sacudir.
-¿Se puede saber porque hay personas en el hospital por falta de sangre?
Entonces me miro extrañado.
-Pero que dices, yo no he tenido nada que ver.
-¡Mentiroso!
-Lo digo en serio ¿verdad chicos?
Entonces salieron un montón de personas de la copa del árbol. Sabia que el árbol era grande, pero me sorprendí mucho al ver tanta gente.
-¿Quien es tu amiga?-dijo uno de ellos.
-Mierda, tienes que irte.-dijo Hiro empujándome.
-¿Qué? ¿Por qué?
-¡Porque si! ¡Corre!
Entonces me fui de allí. No entendía nada. Estaba segura que ellos tenían algo que ver con el incidente de aquella noche. Entonces me dirigí al lugar de los hechos. Me encotre con Akiko.
-¿Akiko que haces aquí?
-Ayer paso algo muy raro. No lo recuerdo muy bien, pero si recuerdo que vi a personas muy extrañas, como demonios. Supongo que bebí demasiado y vi cosas raras, pero fue tan real...Uno de ellos se acerco a mi para hablar y todo...
-¿Recuerdas quien?
-Si, era un chico con el pelo teñido de blanco con reflejos azules, creo.
-Seguro que son de esas bandas violentas, dicen que actuaran esta noche-Dijo Kisa al oír la conversación.
-Iremos a investigar- Akiko
Yo más o menos sabia lo que planeaban los de la banda, y no podía permitir que mis amigas acabaran heridas por culpa de ellos, Así que intente convencerlas para que se olvidasen del asunto, porque eran demasiado poderosos. Era mejo que lo investigar yo sola por mi cuenta. Solo sabia una cosa, Hiro me había mentido.
Me desperté, a causa de los rayos de sol que me daban en los ojos, abrir los ojos con dificultad, me levante y abrir las cortinas de golpe, que casi me quedó ciega a causa de la luz. Me acerque a la habitación, y abrir la puerta con cuidado. Hiro seguía dormido. Me acerque a él, le cambie los vendajes, con cuidado para que no se despertase y lo abrigue con la manta, para que no pillara frió. Salí de la habitación. Me fui a la cocina, desayune y me prepare, para salir en busca de mi objetivo principal. Le dejé una nota a Hiro para que no se preocupara por mí. Subí al metro para dirigirme al lugar. Al llegar fui a la dirección que marcaba en una hoja, pero para llegar a las centrales nucleares, primero debía travesar un bosque bastante espeso y oscuro.
-Porque todos se esconden en sitios tan terroríficos- suspire y me adentre en el bosque.
Ese sitio no era tan terrorífico como pensaba, era un sitio bastante tranquilo, aun así asustaba lo suyo. Oí un ruido, y me sobresalte.
-¿Quien anda allí?- dije temerosa.
Un búho salio de la nada, sobre volando mi cabeza.
-Pero si solo era un búho-pensé.
Me gire para volver a remontar mi camino, pero estaba allí plantado delante mio.
-¡Aaaaah!- me asusté-Pretendes matarme de un infarto o ¿que?
-Que mala eres. Dejándome solo dentro de una habitación de una chica. No te vas a librar de mí tan fácilmente.
-No me digas que...Eres como la peste de una vaca, nunca se liberaran de ella.
-Jollín, ¿porque tenias que poner precisamente ese ejemplo? ¿Insinúas algo?
-Tu ropa huele a muerto.
-Bueno, venga vamos por lo que estamos. ¡A por ese friki!
-¿Como que "vamos"? Te recuerdo que por tu culpa no paro de tener problemas.
-No sobrevivirías un día sin mí.
-Dime, ¿porqué siempre acabamos igual?- dije cansada.
-Por que me preocupo por ti, y no quiero que e pase nada- dijo mientras me ponía el brazo sobre los hombros.
-¡Quita estorbo químico!- me aparte de él.
-¿Porque eres tan mala conmigo?
-Ya sabes la respuestas...-me gire, y empecé a caminar.
Hiro empezó a seguirme. Llegamos al frente de una valla, detrás de ella estaban las centrales eléctricas.
-¿Estarán electrificadas?-Hiro se acerco.
-No lo se, vamos a probar- cogí a Hiro por el brazo.
-Oye, ¿que haces?
-Voy a probar a ver si están electrificada- lo lancé contra la valla.
Entonces se giro rápidamente, se puso detrás mió y me acerco a la valla.
-¿Seguro que quieres probar si lo esta?-me empujo cerca de la valla, asta el punto de que casi la rozaba.
-¿Sabes que te odio?-dije enfadada.
Entonces se acerco a la valla, y la toco.
-Ves, no pasa nada. -dijo con esa sonrisa odiosa.
-Ya veras como no pasa nada -levante la mano, y empujé la cabeza de Hiro contra la valla.
-¡Ai!- grito de una manera burlona.
-Creo que esa marca de la valla en tu cara, te queda muy bien, pareces mas geométrico y todo-reí.
-Parezco idiota. -rechistó.
-No lo pareces, lo eres. -remarqué.
Entonces salte la valla, y fui en busca del científico, pero ni rastro. Los buscamos por todos sitios donde se podía acceder, pero ni rastro de ese hombre. Al final nos cansamos de buscarlo, así que nos fuimos de allí.
Volvimos a mi barrio, dimos una vuelta y volvimos a mi casa. Estábamos muy aburridos. Yo miraba los documentos para ver donde podía encontrarle, pero nada.
-Bah, no hay nada en la tele- dijo Hiro sentado en el sofá, como Pedro por su casa-Oye, ¿que pelis tienes?
-Mira en ese armario.- le señale el armario.
Se dirigió al armario, y empezó a rebuscar. Al cabo de 5 minutos...
-Ya las he visto todas.- refunfuño.
Se sentó en el sofá. 5 minutos mas tarde...
-Tengo hambre...tienes algo para picar
-Ve a la cocina, seguramente habrá algo-dije un poco molesta por sus quejas.
Se dirigió a la cocina, y volvió a salir de allí.
-Tengo sed...
-Pues si abres el grifo saldrá agua, solo tienes que coger un vaso y beber- ya me cansaba.
Después de estar en la cocina, vete tú a saber que hacia, se volvió a sentar al sofá.
-Necesito ir al baño, pero no tengo ganas de levantarme...
Finalmente se levanto mientras yo lo observaba de reojo, entro en el baño.
-¿Es que no piensa irse nunca?- pensé mientras suspiraba.
Salió del baño y se volvió a tirar en el sofá como un perro. Al cabo de 20 minutos mas tarde...
-Me aburro...hacemos algo para divertirnos...
Me canse de sus tonterías.
-Umiko...
-¡Ya vale! Estoy cansada de tus repentinas quejas cada 10 minutos- dije cabrada- ¿Que te crees que estas en tu casa?
-Si...
-Como estas en tu casa...-lo agarre del brazo, lo eche al balcón y cerré la puerta.
-¿Que haces?- intento abrir la puerta.
-Al balcón como los perros, hasta que te calmes-cerré las cortinas.
Me senté al sofá, ahora todo estaba muy tranquilo, ya no se escuchaban sus repentinas quejas. Al cabo de 20 minutos me levante y me dirigí al balcón. Abrir la puertas, para dejarlo entrar...pero ya no estaba, cosa que me extraños, pero no le di importancia. Me dirigí a mi habitación, pero allí estaba Hiro, encima de mi cama, comiendo mis preciados mikados.
-¿Como has entrado aquí?-le lancé una mirada asesina.
-Por la ventana...-seguía comiendo los mikados.
-¿Están buenos mis mikados?-estaba cabrada, se había pasado de la ralla.
-Si, están muy buenos. -dijo tranquilamente.
Lo cogí por el cuello y lo estampe contra la pared.
-Los mikados son sagrados en esta casa.
Entonces empezó a sonar un móvil, mire al mió, pero resulto ser el de Hiro.
-Es el tuyo-le dije vacilona.
Entonces fue corriendo hasta la sala, pero cuando lo cogió ya habían colgado.
-¿Quien era?-le dije curiosa.
-Ni idea, sale un número muy raro.
-Ay si, un número rarísimo que extraño...
-Me parece que es el número de alguna cabina de teléfono. Quien en su sano juicio usa una cabina de teléfono... ¡Oh no mierda! ¡Voy a morir!
-Hiro no entiendo nada de lo que dices... ¿Se puede saber quien te ha llamado?
-Beh...Se habrán equivocado.
Al cavo de un rato volvió a sonar. Entonces esta vez lo cogió. Por la expresión de su cara, parecía algo importante, cuando acabo de hablar se preparo para marcharse.
-¿Donde vas?
-La banda me llama, me voy ya.
-Estás herido, no te aconsejo que vayas.
-Tranquila volveré, no hace falta que me esperes.
Pasaron hora y horas, pero al final no apareció en todo el resto del día, ni siquiera la día siguiente. Se me hacia raro ya que siempre estaba cerca molestando, y ahora al estar ausente estaba todo mas tranquilo, pero también muy solitario. Me hizo preocupa un poco.
Decidí ir a dar una vuelta por el barrio, y me encontré con unas amigas del instituto. Me quedé a hablar un rato. Solo conocía a Kisa y Akiko que era con las que siempre quedaba para ir a comer y para pasar un rato divertido. No quedaba con ellas, desde que empezaron las vacaciones. También había una chica que se llamaba Neru, que la conocía de vista pero nunca hablaba con ella.
Ellas me comentaron que esta noche había una fiesta en el centro de la ciudad, y me invitaban a ir, pero al principio no tenia planeado salir por la noche, pero al final me anime y salí con ellas.
Fuimos a un lugar abierto, parecía un parque pero no preste mucha atención a eso. Yo ni siquiera sabía quién había organizado la fiesta. Entube hablando con mucha gente, pero no recordaba a ninguna. Solo a Neru, que estuve un buen rato escuchando sus penas por culpa de los hombre. Al cabo de un rato todo se revoluciono un poco. Los chicos parecían que se aburrían así que empezaron a beber. Al cabo de unas horas estaban todos muy mal, incluso yo. Yo solo probé un poco, pero era una bebida tan fuerte, que me hizo sentir muy mal, como mareada. A ese punto yo ya lo veía todo borroso. Recuerdo que nos detuvo la policía, tuvimos que dar explicaciones y por unas extrañas causas, al final acabe con Akiko y Neru, en casa de Kisa. La verdad que aquellas dos no las vi en toda la noche pero me dijeron lo que ocurrió, se ve que dos o tres personas acabaron ingresadas en el hospital.
-Bueno ya les esta bien por pasarse con el alcohol-dijo Kisa.
-En realidad no les han ingresado porque hubieran bebido mucho, sino por otra cosa-dijo Akiko.
-¿A que te refieres?-gritamos todas.
-Me refiero a que todas las victimas tienen algo en común. Todos están hemofílicos.
-¿Cómo?
-Chicas, me refiero a que tienen una insuficiencia de sangre.
Eso me choco mucho, insuficiencia de sangre. Solo había una cosa en el mundo que podía causar eso. Vampiros.
-Chicas, me tengo que ir-dije apresurada
-¿Cómo? ¿Porqué?-dijeron al unísono.
-Tengo cosas que hacer, mañana temprano-mentí-Pero podemos quedar otro día. -Me levante.
Me fui de allí corriendo a toda prisa, corría a toda prisa, era de noche y llovía. Solo podía pensar en esos chicos, muchas preguntas me venían a la cabeza. ¿Y si habían sido mordidos por vampiros? ¿Por la banda de Hiro? ¿Hiro podía ser capaz de haberles hecho esos a chicos inocentes?
Aunque Hiro era capaz de muchas cosas, no era capaz de hacer daño a gente inocente ¿o si? En ese momento mi cabeza daba vueltas, demasiados pensamientos, preguntas sin resolver, no podía pensar con claridad. Cada vez me encontraba peor. Me apoye de espaldas a un árbol que tenia cerca. No había nadie en la calle, pero era de esperar, de noche y con esa lluvia, que tarado saldría, a espera, yo. La cabeza me daba vueltas, y me costaba respirar, empecé a verlo todo borroso. Lo último que recuerdo, es que una figura oscura se acercaba a mí.
-¿Quien eres? ¿Que quieres?-dije aterrorizada.
No me dio tiempo a escuchar su respuesta, que me desplome en el suelo.
Me levante en el mismo lugar que esa noche. Deberían ser entre las cinco y las seis de la mañana porque ya empezaba a aclararse el día. Entonces me levanté y oí un ruido que provenía de los árboles. Como me extrañe por el ruido comencé a zarandear uno de los árboles. Entonces cayó algo con un sonido muy fuerte. Me asusté.
-¡Auch!...Eh...¿Cómo? ¿Ya es de día?
-¡Hiro! Se puede saber ¿que haces aquí?
-Pues dormir como tú...
Entonces lo cogí por los hombros y lo empecé a sacudir.
-¿Se puede saber porque hay personas en el hospital por falta de sangre?
Entonces me miro extrañado.
-Pero que dices, yo no he tenido nada que ver.
-¡Mentiroso!
-Lo digo en serio ¿verdad chicos?
Entonces salieron un montón de personas de la copa del árbol. Sabia que el árbol era grande, pero me sorprendí mucho al ver tanta gente.
-¿Quien es tu amiga?-dijo uno de ellos.
-Mierda, tienes que irte.-dijo Hiro empujándome.
-¿Qué? ¿Por qué?
-¡Porque si! ¡Corre!
Entonces me fui de allí. No entendía nada. Estaba segura que ellos tenían algo que ver con el incidente de aquella noche. Entonces me dirigí al lugar de los hechos. Me encotre con Akiko.
-¿Akiko que haces aquí?
-Ayer paso algo muy raro. No lo recuerdo muy bien, pero si recuerdo que vi a personas muy extrañas, como demonios. Supongo que bebí demasiado y vi cosas raras, pero fue tan real...Uno de ellos se acerco a mi para hablar y todo...
-¿Recuerdas quien?
-Si, era un chico con el pelo teñido de blanco con reflejos azules, creo.
-Seguro que son de esas bandas violentas, dicen que actuaran esta noche-Dijo Kisa al oír la conversación.
-Iremos a investigar- Akiko
Yo más o menos sabia lo que planeaban los de la banda, y no podía permitir que mis amigas acabaran heridas por culpa de ellos, Así que intente convencerlas para que se olvidasen del asunto, porque eran demasiado poderosos. Era mejo que lo investigar yo sola por mi cuenta. Solo sabia una cosa, Hiro me había mentido.
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